Tomar un vuelo hacía Sicilia era otra aventura más, Valentina y Matteo llegaron unas horas más tarde de lo previsto, pues al final ya no podía retractarse con los preparativos de la boda. Al aterrizar, Valentina no quería bajarse.
El día del ensayo llegó con una puntualidad, como si el propio tiempo conspirara a favor de los planes de Alejandro.
No hubo dramatismo en el amanecer, ni señales evidentes de que algo estuviera a punto de tensarse hasta romperse. Sicilia es un sueño para cualquiera