Capítulo 8 : El evento

El trayecto hacia el evento de esta noche fue silencioso. Valentina mantenía su mirada fija en la ventana, observando las luces de la ciudad mientras Dante conducía. Matteo, se encontraba sentado sobre las piernas de su madre, manteniendo la barbilla en alto, vigilando discretamente a Dante a través del retrovisor. La atmósfera dentro del auto, a pesar de ser silenciosa, estaba cargada.

Dante, por su parte, conduce con total calma. Sus manos se encontraban firmes en el volante del auto, tenía un aire de control absoluto, haciéndole entender incluso al pequeño Matteo, con una pequeña mirada al retrovisor, que no debía hacer un falso movimiento, pues él todo lo “controlaba”.

Dante se aclaró la garganta. — ¿Qué pasa Valentina?... Te noto más callada de lo usual. —comentó Dante sin apartar la vista del camino.

— Nada, solo estoy algo cansada… —su voz era suave, pero filosa para los oídos de Dante.

— ¿Estás segura de ello?... Pareces algo incómoda. —comentó mirándola unos segundos a través del retrovisor para luego seguir mirando el camino.

— Muy segura, después de todo, alguien hizo una inversión en mi compañía, y recibí las flores de mi prometido, también llegaron tus invitaciones para este evento… Trabaje durante todo el día, es claro que estaré cansada. —exclamó haciendo que suene más natural, pero, no reconoció las flores que Dante le había enviado, y sabía bien que eso le molestaría a él.

Dante apenas y pudo sonreír, está claro que el comentario le molestó.

Matteo pudo percatarse que a Dante no le agrada el prometido de su madre. Cosa que usará a su favor posteriormente, ya que a él no le agrada para nada Dante ni el prometido de su madre.

Cuando llegaron, el automóvil de Dante se detuvo en frente de aquel edificio donde se llevaba a cabo el evento. La entrada tenía una alfombra roja que cubría parte de las escaleras, parecía un cuento de esos que Valentina le leía a Matteo. Se podía ver a los invitados entrando con sus trajes, vestidos y joyas brillantes… Valentina solo suspiro.

Dante aparcó el automóvil en una zona un poco menos congestionada y quiso ayudar a Valentina a bajarse, pero solita rechazó la ayuda, se bajó cargando a Matteo sin ver a aquel hombre que estaba tratando de impresionarla a los ojos. Dante simplemente la observó, sin molestarse, pero su mirada era afilada, quería que los ojos de Valentina se fijarán en él de nuevo.

Dentro del edificio, se podía escuchar la música elegante, era en tono clásico en ideal para este tipo de eventos. El ambiente era cálido comparado con el de afuera. Las lámparas de cristal colgaban como cascadas luminosas, y el aroma a perfume caro de los invitados, hacía del lugar acogedor y caro al mismo tiempo.

Apenas ingresaron, las miradas se posaron en ellos dos, todos esos invitados estaban murmurando.

— Señor Santino… —susurraban algunos.

— ¿Esa es la famosa Doctora V.?. —preguntaban otros con asombro.

— ¡No puedo creer que ellos estén aquí! —otros exclamaron.

Valentina lo sabía, Dante la había traído a este evento con un propósito. Quería mostrarla como una joya, quería reclamarla de nuevo, y que el mundo hablara solo de ellos dos… Esto no le gustaba ni a ella ni a Matteo.

Matteo solo observaba, calmado pero a la vez detallaba cada comentario. Aunque era un niño pequeño, sentía que su madre estaba incómoda y tensa.

Antes de que Dante o Valentina se dijeran algo, un grupo de socios se acercó a él.

— ¡Dante! ¡Al fin llegas! —exclamó un hombre algo robusto, al mirar a Valentina que aún cargaba con Matteo solo se sonrió. — No sabía que tenías estos gustos exquisitos… ¿Quién es esta hermosura?. —comentó casi cerca al oído de Dante.

Matteo abrió los ojos sorprendido por un comentario tan extraño hacia su madre, alcanzó a escucharlo, Valentina trataba de alguna forma de salirse de esta conversación e irse a otro lado.

Dante poso su mano en la espalda de Valentina guiandola hacía adelanté, era un toque muy suave, muy ligero.

— Ella es Valentina… —dijo, pronunciando su nombre como si fuera su pareja. — Mi invitada especial está noche.

Valentina estaba sonriendo como podía, y cada que podía le hacía saber a Dante que estaba molesta con él.

La velada avanzó entre conversaciones forzadas y miradas que Valentina intentaba evitar. Dante estaba caminando varios pasos al frente de ella en cada conversación, observando cada movimiento, cada respiración. Matteo guardaba silencio, definitivamente para él, Dante representa peligro, y no le perdonará si hoy su madre se ve involucrada en algún tipo de charla inapropiada.

Cuando por fin Valentina logró escapar hacia la terraza con su hijo en brazos, solo ahí suspiro llevando una de sus manos a la cabeza. Pero sintió su celular vibrar. Era su prometido.

Leyó el mensaje que le dejó, ya tenía suficiente con Dante y su prometido quería invitarla a este evento también, sin el saber que Valentina se encontraba aquí.

Por un momento, quiso responder todos los mensajes que le había dejado. Quería pedirle que la recogiera ya que esté tipo de eventos eran más que agobiantes para ella, Dante lo sabía y lo usaba como excusa para acercarse de alguna forma a ella.

Antes de que pudiera escribir algo, bloqueó la pantalla de su celular y se lo entregó a Matteo, este entendió y pretendió que lo usaba… Pues Dante, la había seguido.

— ¿Por qué huyes tan temprano?... La diversión apenas está comenzando. —dijo mientras se acercaba a ella.

Ella respiró profundo, sin darle la satisfacción de verla alterada.

— Solo necesitaba aire… ¿Está mal que quiera un poco de aire fresco?. —pregunto mientras veía el cielo nocturno.

— Deberías tener más cuidado —comentó acercándose peligrosamente—. Aquí, estar sola no es buena idea… Menos con tu hijo…

Ella dio un paso atrás.

— No puedes seguir haciéndome esto, Dante. Firmaste el contrato, aceptaste las condiciones. Mantén tu distancia. No lo repetiré dos veces. —exclamó en tono amenazante.

Él ladeó la cabeza.

— Acepté mis condiciones… no las tuyas.

— No estoy sola —dijo firme—. Matteo vino conmigo, además, tus amigos no me agradan en lo más mínimo, son vulgares… Demasiado hasta para alguien de tu talla.

— Más que de sobra sé que trajiste a Matteo aquí por mi. —sonrió descaradamente. — No te preocupes por mis “amigos”. Solo son lo mismo que yo, inversores que aman estos eventos… Me disculpo por los comentarios que hayan dicho.

— Eres un… —se contuvo para no decir algo más frente a su hijo.

Matteo solo repetía la misma acción de Dante, ladear la cabeza como quien busca algo más. La conversación tan tensa entre ellos dos dejaba en claro que Matteo, lo veía como una amenaza.

Antes de que Valentina dijera algo, Dante le tapó los ojos a Matteo y le dio un pequeño beso en la mejilla a Valentina. Esta se sorprendió muchísimo, no se podía mover ni decir una palabra. Dante continuó dándole más besos y uno ligero en el cuello, haciendo que ella se sonrojara.

— Ni por qué me insultes cambiará en lo más mínimo nuestros negocios… —dijo en sentido figurado, sabe bien que lo dijo en clave para que el niño no sospechara.

Valentina solo se apartó ligeramente de Dante, colocando una mano protectora en la cabeza de Matteo.

— Pareces chicle, ¿quieres que te haga una cirugía plástica?. —pregunto viéndolo por encima del hombro.

— No, yo soy hermoso. —dijo orgulloso.

Para este punto, Matteo no entendía nada de lo que esos dos estaban hablando. El no ha visto las verdaderas acciones de Dante con su madre.

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