Al día siguiente, Valentina despertó antes de que sonara la alarma, la noche anterior la había pasado mal… Ya no sabe qué hacer con todo lo que le está pasando actualmente. Valentina se estiró y llevó sus manos a su rostro, siente que al final todo se va a desplomar… Desde que llegó Dante, las cosas para ella se han complicado... Solo el silencio absoluto del penthouse y la luz tenue gris de Londres filtrándose entre las cortinas que cubrían la mañana hacen que cada día sea al menos diferente.
Durante unos minutos se quedó en su cama, cuando el reloj de su celular marcó las 6:05 a.m se incorporó lentamente.
Valentina recordó que no se despidieron correctamente, ni ella, ni Alejandro. Solo discutieron hasta que uno de ellos salió herido.
Caminó hasta el baño, se miró en el espejo. La doctora V seguía ahí: impecable, controlada, con ese aire inquebrantable que la había llevado a la cima. Pero en sus ojos había algo distinto, como si lentamente se estuviera derrumbando…
Culpa.
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