A varios kilómetros de allí, lejos del hotel y de su perfección cuidadosamente vigilada, Dante estaba despierto desde mucho antes.
La villa donde se encontraba no tenía nada de ostentosa. Era una construcción antigua de piedra volcánica, con persianas de madera verde desvaída y viñedos extendiéndose como sombras verdes bajo la noche que se retiraba lentamente. El aire olía a tierra húmeda y a uvas maduras, un aroma terroso que contrastaba con el lujo del hotel.
En el centro del estudio, una m