Mundo ficciónIniciar sesiónEn el campamento de Imhotep, el General Nakht golpeaba a sus hombres con la misma furia que reservaba para el enemigo. Su rostro estaba surcado por la barba de tres semanas y la mugre de la batalla.
—¡Cobardes! —rugió a un grupo de soldados que se quejaban de la falta de raciones—. ¡Vuestra fe es débil! ¡Amón no los alimentará si sus entrañas rugen por el miedo! ¡Coman polvo si es necesario! ¡Pero luchen! Imhotep, por su parte, observaba a sus hombres desde l






