Mundo ficciónIniciar sesiónAhmose asintió. —Esta será esa victoria, Visir. Una que no se medirá en cuerpos caídos en el campo de batalla, sino en estómagos vacíos en el campamento de Imhotep.
—Además —añadió Paser—, hay otro aspecto. Si Imhotep pierde sus recursos, y sus hombres comienzan a desertar… su influencia sobre los sacerdotes, los fanáticos, se debilitará. La discusión se prolongó durante horas. Ahmose y Paser planificaron cada detalle: el reconocimiento, el tamaño del destacamento, la forma de sellar el paso, las rutas de escape. —Visir —dijo Ahmose—. Esta estrategia… es una prueba de fuego. —Y la pasaremos, Comandante —replicó Paser. … El viento del desierto se colaba por las rendijas de la tienda de mando de Imhotep. Ya llevaban un mes de guerra y la victoria que había prometido ser rápida y decisiva se escurría como la arena entre los dedos. Imhotep se hallaba de pie junto a una






