El sol brillaba sobre la estación de servicio, que rebosaba de movimiento. Los autos se amontonaban en las bombas, pero nadie quería ser atendido por otro que no fuera uno de los tres nuevos empleados. Eran tres hombres jóvenes, atractivos y carismáticos, que habían revolucionado el lugar con su presencia.
—Por favor, llénelo como siempre—pidió una mujer desde el asiento del conductor, mientras sus amigas la acompañaban en el viaje de vacaciones. Bajó la ventanilla y se encontró con tres pares