—¿Qué? ¿Buscas pelea? —preguntó el chico con voz ronca y desafiante al detectar el peligro inminente.
Sus seguidores se pusieron alerta, dispuestos a atacar a ese CEO arrogante y ridículo si tocaba a su líder.
Todos se quedaron boquiabiertos y atónitos al ver al CEO cambiar su expresión por una tierna y delicada, como la que había puesto al entrar al aula con una sonrisa inocente. Sus rasgos en vez de ser fuertes y severos mostraron a una supuesta mujer indefensa y rogante, que miraba al chico