Mundo ficciónIniciar sesiónLas luces del salón bajaron gradualmente mientras el murmullo elegante se extinguía como una sinfonía suspendida. Desde el centro del escenario, Henry Mars, con traje oscuro perfectamente entallado y la confianza heredada de generaciones de políticos neoyorquinos, tomó el micrófono. Su voz, templada como un fiscal curtido en cortes federales, se proyectó con precisión.
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