Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa habitación aún olía a deseo. Las sábanas estaban desordenadas, húmedas de calor, piel y confesiones sin palabras. Olivia tenía la cabeza apoyada en el pecho de Liam, su respiración todavía irregular. Él le acariciaba el cabello, distraído, como si su mente ya no estuviera allí. Como si algo más—algo oscuro—hubiera entrado con ellos en la cama.
Una sombra atravesó sus ojos.
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