El amanecer en el taller de costura no trajo la paz que tanto necesitaba mi cuerpo fatigado por el desvelo.
Para afrontar este nuevo round de nuestra farsa pública, elegí un conjunto de falda lápiz en color verde botella y una blusa de satén beige, buscando en la confección de mi ropa una armadura que protegiera mi dignidad. Intentaba concentrarme en los patrones de la línea de Manhattan, pero la alerta de mi terminal digital interrumpió mis pensamientos con una vibración agresiva que me congel