El trayecto de regreso hacia el sector norte del rincón financiero transcurrió en medio de un silencio absoluto, denso y sumamente cargado que amenazaba con hacer estallar los cristales templados del sedán negro blindado.
A mi lado, Ezra permanecía completamente inmóvil, con la mandíbula tensa y las facciones esculpidas en una rigidez de piedra que delataba la furia contenida que seguía dominando su cuerpo. Vestía su traje de confección impecable en tono azul marino profundo, pero las costuras