El silencio de la madrugada en mi habitación se rompió de forma violenta.
Un sonido estridente y repetitivo cortó el aire cerrado de la suite norte, asustándome por completo en medio de la penumbra. Di un brinco en la cama king size, con el corazón martilleándome las costillas de pura alarma.
Estiré la mano temblorosa hacia la mesa de noche, buscando mi teléfono celular a tientas entre las colchas.
La pantalla parpadeante del aparato iluminó la oscuridad de la habitación con una luz azulada y f