NARRADO POR: BIANCA SERNA
El repique metálico de mis tacones altos sobre el pavimento pulido del pasillo central de mi taller industrial operaba como el único compás firme en medio de la agitación asfixiante que me oprimía el pecho.
Amaneció en mis oficinas de confección del sector norte con una luz plomiza y fría que se filtraba por las rendijas de los ventanales traseros, iluminando los maniquíes de utilería y los rollos de seda oscura con una refinada seriedad. Para afrontar esta jornada de