Alicia pestañeaba una y otra vez completamente sorprendida con todo aquello que le había dicho Vincet. No había hablado en varios minutos, es que no podía hacerlo. Después de aquello eran pocas las respuestas que se podían pensar y todas estas giraban en torno a una cosa.
Cuando lo miró nuevamente apretaba sus labios al igual que sus manos en su regazo. Necesitaba confirmarlo.
-¿Me está diciendo que yo le gusto?
Una leve sonrisa adornó el rostro de Vincet y Alicia sintió que su corazón palpitó.