Esta… era una oportunidad una en un millón. Y Alicia sabía que debía aprovecharla, sobre todo cuando Cristian siempre se había mostrado abierto a ella con sus intenciones, y la forma en que la miraba ahora era similar a cuando la comía con sus ojos en la universidad.
Inclinó su cabeza ligeramente mientras los dedos de él recorrieron la vena del costado. Contuvo un estremecimiento, no se sentía para nada igual a los toques que le daba Vincet.
-Vincet no me ha dejado hablar mucho con mi madre, si