El sonido del agua de la bañera junto al de las lamidas era lo único que se escuchaba en el baño. El cuerpo de Domic, recostado contra el borde de la bañera mantenía contra él, el de su ama que pasaba lentamente su lengua a lo largo de toda la herida que antes estaba allí y que ahora era una simple línea. Gracias a su enlace ama y esclavo sus heridas sanaban tan rápido que no le daba tiempo a que dolieran.
-¿en qué piensas?- le preguntó a Hellene pasando sus dedos por su cabello largo enredándo