La puerta del elegante y carísimo auto negro fue abierta dejando salir el esbelto cuerpo envuelto en un largo saco negro que casi se arrastraba en el suelo. La oscura bufanda alrededor del cuello contrastaba enormemente con el cabello largo y claro que caía por la espalda hasta la altura de las caderas.
Las miradas frente al edificio se posaron rápidamente sobre ella, con notable impresión. Y es que no era normal ver a alguien de tal magnitud por aquello lares todos los días. Incluso la blanca