La noche se cernía sobre la ciudad como un susurro contenido, cargada de humedad y promesas rotas. El cielo, cubierto por nubes pesadas, parecía suspenderse sobre los tejados con una quietud tensa, como si presintiera el veneno que comenzaba a gestarse entre paredes doradas.
En el interior del exclusivo salón del segundo piso, oculto en el corazón de un antiguo hotel boutique con fachada art déco, el lujo se mezclaba con la malicia en una fusión casi poética. Las paredes estaban revestidas de t