Nelly se sentó en el borde de la cama, ajustando el broche de su vestido rojo con dedos inquietos. Miró el reloj sobre la cómoda: Adrián ya debía haber llegado. Pero el tiempo seguía avanzando y él no aparecía.
Soltó un suspiro entre frustrado y resignado. "Seguramente está ocupado en la empresa", se dijo, aunque no pudo evitar el nudo que se formó en su pecho. Había esperado con ansias esta noche, la celebración con Lucía era importante, pero más allá de eso, deseaba compartirla con Adrián. La