La tarde comenzaba a disiparse, dejando un resplandor dorado que bañaba las calles de la ciudad. Nelly caminaba con paso firme por las calles, disfrutando de la libertad y del aire fresco que comenzaba a hacerse más cálido.
Todo parecía tranquilo, y ella disfrutaba caminar sola, con su mente ligeramente distraída entre pensamientos que vagaban entre Adrián y todo lo que había sucedido desde que se casaron. Como poco a poco dejaba de ser esa mujer altanera buscando encajar en la vida de Adrián