En el pasillo de la clínica, Lisandro, el padre de Lorenzo, habló con su mujer, porque él no sabía que ella le seguía atendiendo el teléfono a Majo.
Estaba más que furioso.
-Decime, mujer ¿Estás loca? ¿Cómo seguís hablando con esa… hipócrita?
-Majo es una dama que…
-Perdón que me inmiscuya, pero Majo, de dama, no tiene nada.
Las palabras de Orlando parecían ser escupidas por su boca.
-Ella se hizo amante de Bernardo y nosotros le advertimos que él era un asesino, Mónica, ¿Recordás? Fue en el cu