Ciento veinte años después de aquella noche legendaria.
La colina ya no era solo un santuario. Se había convertido en un símbolo global de rebeldía amorosa. “El Jardín Eterno de los Indomables” recibía millones de visitantes al año. Escuelas, terapias, festivales y comunidades enteras se inspiraban en la historia de Kael Voss y Lira Sol. Los árboles de manzanas doradas cubrían gran parte de la ladera, y cada fruto que caía era considerado un regalo de los antepasados.
Lira IX, de veintiún años,