Cuatrocientos setenta años después de aquella noche que lo cambió todo.
La Estación Orbital Dorada ya era el corazón pulsante de la expansión humana. Los árboles dorados crecían en invernaderos orbitales, en bases lunares y en las primeras colonias permanentes de Marte. El proyecto “Semilla Estelar” había enviado las primeras cápsulas hacia Próxima Centauri, llevando consigo no solo vida vegetal, sino la esencia misma del legado.
Lira XXXVIII, de treinta y cuatro años, flotaba en el Centro de M