La vida en el oasis seguía un ritmo dictado por el sol y el agua. Durante el día, ayudaba a Zahra a catalogar las plantas medicinales del cañón, intentando olvidar que mis manos alguna vez habían operado consolas de mando. Sin embargo, mi sintonía residual —esa sensibilidad que el bosque de Sanctuary-9 había refinado— me decía que algo en la armonía de Al-Safa estaba fuera de lugar. Una nota discordante que provenía de la zona de los curtidores.
Allí, trabajando en las sombras de una cueva fres