Theo no perdió tiempo alguno, y apenas la luz alumbró un poco en su ventana, salió de aquella cómoda habitación.
El mayor de los Petit había pasado toda la noche buscando información sobre la cultura del lugar, pues no quería cometer ningún error, lo que menos deseaba era quedar aún más en ridículo de lo que lo había hecho el día anterior.
Gracias a su investigación, sabía muy bien que no podía ir a la cocina a ofrecer su ayuda, porque no era bien visto que los hombres interactuaran con mujeres