Olivia quería que en ese momento la tierra se abriera y la tragara, se sentía como cuando iba al instituto, y por alguna tonta razón olvidaba la tarea y se excusaba alegando de que estuvo enferma o, que incluso su perro la había comido, solo para que segundo después apareciera su hermano, entregando el trabajo que ella había olvidado, y entonces por más que su profesor no dijera nada, esa mirada censuradora lo decía todo. Las mentiras tienen patas cortas Olivia, solía decirle su madre, siempre