Amir estaba más que sorprendido con la actitud de Olivia, aunque no negaría que el ver a su curvy esposa, actuar de esa manera lo encendía de más de una manera.
—No sé qué es lo que piensas tú, Amir, pero creo que la idea de Alejandra es la mejor.
Amir observaba, como los labios de Olivia se movían casi de forma distraída, tal parecía que sus hijos, o su esposa, realmente estaban antojados de probar el pastel de chocolate que hacía Alejandra, e incluso no pudo evitar liberar un pequeño suspiro,