Capítulo 25
Adrian los condujo al interior de la casa. Los llevó hasta el comedor.
Una mesa más pequeña ya estaba servida. Solo una comida ligera: sopa caliente, pan artesanal aún tibio y frutas frescas.
— Algo suave —dijo Adrian, con voz grave y controlada—. Para que no se retiren con el estómago vacío.
Elena agradeció con un gesto discreto y se sentó al lado de Vlad. A pesar de lo avanzada de la hora, notó que tenía hambre. Tal vez eran los nervios.
Comenzaron a comer en silencio durante unos