Capítulo 60
El impacto de ambos cuerpos fue como un trueno partiéndose en dos. El suelo se agrietó bajo sus pies. Drácula atacó; su puño golpeó el pecho de Vlad con la fuerza de un ariete, rompiéndole las costillas y lanzándolo por los aires, atravesando la terraza de la casa y destruyendo la pared de piedra.
Se levantó casi al instante, sangre negra saliendo por la comisura de la boca, los ojos rojos ardiendo como brasas del infierno.
—¿Eso es todo lo que tienes? —gruñó Vlad, escupiendo sangre