Capítulo 62
A su alrededor, la hacienda estaba destruida, pero todo comenzaba a volver a su lugar. Los árboles heridos se enderezaban lentamente, las raíces regresaban a la tierra como si la propia naturaleza reconociera al nuevo señor de la noche. El fuego de Ignatius se apagó poco a poco, dejando solo brasas rojas en el suelo. El olor a sangre y pólvora aún flotaba en el aire, pero el silencio que se instaló era de victoria.
El Clan de las Calaveras fue el primero en prepararse para partir. E