Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde caía lenta sobre Ciudad. Un aire cálido envolvía las avenidas lujosas mientras los rayos dorados del sol acariciaban las fachadas de mármol y cristal. En una terraza privada del exclusivo restaurante La Riviera del Lago, Amalia Suárez, vestida con un traje sastre crema de diseñador, se ajustaba los lentes oscuros y miraba con impaciencia el reloj de su pulsera.
—Siempre tarde —murmuró con desdén, aunque el leve temblor en sus dedos delataba nerviosismo.Minutos desp






