Lleno de celos y rabia, Marco Cienfuegos, dejó a su prometida en el hospital en ese estado grave en el que fue encontrada.
Él, el asistente y unos guardaespaldas, se dirigieron a la apartada villa. Marco, solo podia pensar llegar hasta Andreina, ponerla en su lugar y castigarla por lo que le había hecho a Carolina, y encerrarla en la villa que compartían por tiempo indefinido para que recapacitara.
Después de una hora, pudieron llegar al apartado lugar, más al bajar del coche, se quedaro