Un tío en apuros.
Los ojos de Alejandra, se pusieron brillosos, las lágrimas estaban a punto de rodar por sus mejillas.
El mafioso tomó la mano de su esposa para que sintiera su amor.
— ¿Estás diciendo que no solamente perdí al bebé que esperábamos, si no que también me quitaron la posibilidad de volver a ser madre?
— Lo siento mucho mi ángel, pero es justo lo que pasó, tu condición después de la hemorragia se complicó, según lo que el médico me explicó fue que tu útero estaba perforado, ya no existía l