Nunca más podrá tener un hijo.
Los médicos se movían con rapidez, tuvieron que transfundirle más sangre a Alejandra, y de nuevo el mismo médico salió con otro formulario, pero este era más radical.
— Señor Rodriguez.
— Otra vez tú, ¿Qué sucede ahora con mi esposa? No se te ocurra decirme que va a morir porque te mato aquí mismo. — La grave voz del mafioso no llevaba nada de broma en ella.
— El estado de su esposa se ha complicado, necesitamos practicarle una histerectomía de emergencia.
— ¿Una qué? ¿De que demoni