Cada vez más enamorada de él.
El mafioso Castrioli, estaba muy molesto con su amigo. Por supuesto que vió el golpe en su cara, su mejilla estaba ligeramente hinchada y morada.
— ¿Tú de verdad crees que yo golpeé a mi mujer? — El hombre hizo la pregunta mientras se cruzaba de brazos con una expresión bastante seria.
— ¿Si no fuiste tú, quién más pudo ser? ¡No creo que haya más hombres además de ti y los guardaespaldas alrededor de Andreina, y no quiero decirte que hacer, o que no hacer, pero solo un hijo de puta le le