Un gran malentendido, (¿Por qué la golpeaste?).
El empresario tenía abrazada a su esposa al pecho, la había escuchado fuerte y claro. Por un lado estaba extremadamente furioso porque ella había sido agredida.
Andreina, no estaba todavía consciente de lo mucho que él la amaba, y que a su tesoro nadie lo tocaba.
Por otro lado escucharla decir que lo amaba, habiéndolo esperado tanto tiempo para oírlo de sus dulces labios, era como escuchar a los mismos angeles cantar.
— Alejandro...
El hombre sabía y se sentía seguro de lo que era.