Nathanael, no pudo evitar esbozar una sonrisa cargada de sarcasmo.
— Me llamaste por mi apellido, lo que quiere decir que ya sabes quién soy yo, ¿Cierto?
— Lo sé, no vivo debajo de una piedra.
— Eso me gusta, que me lo.digas de frente, así no podrás decir que no sabías quien era, o lo que hacías, porque... No tienes una puta idea de lo que soy capaz, y de todo lo que controlo. Creo que debiste pensar muy bien en lo que te estabas metiendo antes de darlo todo por la familia Cienfuegos.