Andreina, tomó del brazo a Alejandro, el hombre estaba internamente estallando de felicidad, él era el hombre de los sueños de su esposa...
Eleazar y Nathanael, dieron una última mirada al abogado para después salir con su amigo y su esposa. Ellos pensaban que Andy, tenía mucho carácter, no se dejaba amedrentar ni siquiera por la idea de terminar en prisión.
— Alejandro, vamos a casa, quiero... Comer algo rico, probar un delicioso postre, y después dormir en tus brazos.
Los ojos grise