La tensión se rompió. No fue una explosión, sino un colapso. Aiden, harto del juego, decidió terminar su parte de la batalla. Con un movimiento rápido y brutal, la apartó de la pared y la arrojó sobre la cama. El cambio de posición y la fuerza bruta fueron el detonante.
El primer orgasmo de Scarleth la golpeó como una ola de fuego. Un grito desgarrador escapó de su garganta mientras su cuerpo se contorsionaba, vibraciones insoportables desgarrándola por dentro.
Sus músculos se contrajeron alred