En la opulenta sala de la mansión White, la confrontación continuaba cargada de tensión. Aiden, con su semblante firme, no dejaba espacio para dudas. Su mirada perforaba a Sadus, Kaige y Elías, quienes permanecían desafiantes.
—Hablas de poder, Sadus —respondió Aiden, su tono sereno pero cargado de intención—. Pero el poder no siempre garantiza la victoria. Mi padre no era ilegítimo; era el hombre que llevó este legado a alturas que ustedes nunca podrían alcanzar.
Elías dio un paso adelante, l