97. Los Ecos del Portal
El amanecer en Umbra Noctis ya no traía consuelo. Desde hacía semanas, el cielo parecía haberse detenido en un tono gris azulado que no pertenecía a la noche ni al día. La bruma lo cubría todo, serpenteando entre los árboles como un aliento antiguo, y el silencio era denso, casi sólido. Las hojas crujían no por el viento, sino por la vibración de algo que crecía bajo tierra.
Raven caminaba por el viejo sendero del norte, acompañado por Elara. Ambos iban cubiertos con capas oscuras, con los rost