59. Las Grietas del Vínculo
Las hojas crujían bajo las botas de Ailén mientras se internaba en el bosque, el mismo sendero donde tantas veces había encontrado a Raven entrenando, en silencio, aislado del mundo. La mañana estaba cubierta por una neblina ligera, como si la tierra misma contuviera el aliento. Su corazón latía con fuerza, no por el esfuerzo, sino por la incertidumbre. Habían pasado días desde que él despertó, y aunque estaba físicamente presente, emocionalmente parecía estar a kilómetros de distancia.
Lo enco