25. Bajo la Luna, la Verdad
La guarida donde Ailén había sido retenida por Lucien parecía un templo olvidado, tallado en piedra antigua bajo los cimientos de Aeloria. El aire era denso, húmedo, cargado con el olor de la traición. Una tenue luz azulada se filtraba desde unas rendijas ocultas, revelando símbolos grabados en las paredes… símbolos que solo alguien como él podría descifrar.
Ailén permanecía sentada en el centro, las manos atadas con un hilo de plata encantada que le provocaba un ardor constante en la piel. Est