Al salir de la casa de los Finch, Kylie tomó distraídamente un chicle de su bolso y se lo metió en la boca.
Había un coche negro estacionado a un lado de la carretera, a unos doscientos metros de la casa.
Cuando se acercó, Elliot bajó del auto y abrió la puerta.
—Señorita, Lord Ethan me envió para llevarla a casa.
—¿Me estuvo siguiendo? —preguntó Kylie, un poco incómoda.
Elliot no explicó nada más. Solo abrió la puerta y le hizo un gesto.
—Por favor, suba al coche.
Kylie no lo pensó demasiado y