Khloe se quedó rígida.
—Papi, de verdad no sabía que había algo entre ellos...
Laurence acarició la mano de su hija menor y luego miró a Kylie con decepción.
—No puedes culpar a Khloe. Mírate. No eres nada como esa niña dulce que es ella. Pasas el día corriendo como una alborotadora. ¿Quién podría quererte?
Miró de nuevo a Khloe y habló con un tono cariñoso.
—A la hora de elegir esposa, por supuesto que niñas decentes y amables como Khloe son la primera elección de todos.
—¿Decente? ¿Amable? —s