Ethan se sentía cansado; había estado en reuniones todo el día. Además, no había tenido ni un momento para almorzar, así que su estómago gruñía de hambre. Miró la hora y notó que eran las siete en punto. Si tomaba un vuelo ahora, estaría de vuelta en casa alrededor de las nueve o diez de la noche. Sonrió al pensar en Kylie esperándolo en la cama.
Ethan admitía que todo esto parecía un sueño. Nunca pensó que se enamoraría, y mucho menos que se casaría. Y para colmo, con la exnovia de su sobrino.