Los ojos de Kylie estaban cerrados, pero su cabeza latía con fuerza. El leve sonido de un pitido hacía que le resultara imposible quedarse dormida, aunque eso era justo lo que estaba intentando hacer. Abrió los ojos de golpe y se incorporó, mirando alrededor con expresión confundida. Las paredes blancas y desnudas, el televisor colgado en la pared frente a ella y las dos sillas en la esquina dejaban claro dónde se encontraba. Pero ¿por qué estaba en el hospital? Kylie no podía recordar qué habí