Azura
La luz dorada del amanecer se filtraba por los ventanales altos de nuestra habitación real, acariciando suavemente mis párpados. Abrí los ojos lentamente, sintiendo el peso reconfortante del brazo de Grayson alrededor de mi cintura. Su respiración era profunda y calmada, su pecho se movía rítmicamente contra mi espalda, y el calor de su cuerpo me envolvía como una manta viva. Me giré con cuidado para verlo; incluso dormido, su expresión era la de un rey: poderosa, segura… pero con esa tern