"trabaja tu debelidad hasta que se convierta en tu fortaleza"
Azura
Siento primero el peso. No de mi cuerpo, sino de las emociones que no puedo nombrar. Una presión en el pecho, una punzada en el alma, un vacío que no sabía que podía doler tanto. Mi respiración es débil. Inestable. Como si cada intento por volver a este mundo costara más de lo que debería.
Entonces… oigo voces.
—Mari… por favor, dime que va a despertar —la voz es ronca, desesperada. Como si quien habla estuviera conteniendo la